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?p=image&src=%7B%22file%22%3A%22images%2Fnews%2Fcongestionamiento+vial+santo+domingo+1 Instituto Tecnológico de Santo Domingo - ¿Por qué el regreso a clases paraliza la ciudad cada año?

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Fecha de publicación:

11 August 2026

¿Por qué el regreso a clases paraliza la ciudad cada año?


Víctor González, experto en movilidad del INTEC, analiza cómo los viajes "compulsivos" y el fenómeno del "Mamá y Papá Taxi" saturan nuestras vías, y propone soluciones que van más allá de ampliar calles

SANTO DOMINGO – Cada agosto ocurre lo mismo. Las avenidas del Gran Santo Domingo se congestionan desde las primeras horas de la mañana, los tiempos de traslado aumentan y las redes sociales se llenan de quejas por los tapones. La explicación suele ser inmediata: comenzó el año escolar.

Sin embargo, esa conclusión deja fuera una pregunta más importante. El calendario escolar se conoce con meses de anticipación. Si la ciudad colapsa cada vez que miles de estudiantes regresan a las aulas, ¿el problema es el inicio del año escolar o un sistema de movilidad que no logra responder a un evento completamente predecible?

Para el profesor Víctor González, experto en movilidad del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), el regreso a clases no crea el congestionamiento vial; lo pone a prueba.

“El inicio de la docencia incrementa la demanda de viajes concentrados en un mismo horario. Es un fenómeno predecible que evidencia las limitaciones del sistema de transporte y de la infraestructura vial”, explicó.

Una demanda que se concentra en pocas horas

Durante la hora pico de la mañana, cerca del 70 % del flujo vehicular se dirige hacia los principales centros urbanos. El regreso a clases intensifica esa concentración porque miles de familias realizan desplazamientos simultáneos para llevar a sus hijos a los centros educativos antes de continuar hacia sus lugares de trabajo.

El fenómeno conocido como “Papá y Mamá Taxi” representa aproximadamente el 35 % del volumen del tráfico en la hora pico matutina, según datos compartidos por el especialista. A esto se suma que el 87.18 % de los viajes realizados en ese período tiene como origen el hogar y como destino principal los lugares de trabajo o de estudio.

En el Gran Santo Domingo, el Sistema Nacional de Transporte Estudiantil (TRAE) opera 70 rutas que recorren 817.40 kilómetros y dispone de 248 autobuses para trasladar estudiantes de centros educativos públicos. Sin embargo, para el profesor Víctor González, la mayor oportunidad de impacto estaría en el sector privado.

Explicó que los estudiantes de escuelas públicas, en su mayoría, no son trasladados diariamente en los vehículos de sus padres, mientras que esa práctica es mucho más común entre las familias de colegios privados. "Un sistema de este tipo para colegios privados tendría un efecto mucho más significativo en la disminución del congestionamiento", afirmó. En ese sentido, consideró que impulsar un modelo de transporte escolar colectivo para los colegios ubicados en el polígono central podría contribuir a reducir la cantidad de vehículos que ingresan simultáneamente a esa zona durante las horas pico.

Para González, estos datos muestran que el problema no radica en que haya más estudiantes en las calles, sino en que el modelo de movilidad depende en gran medida del vehículo privado para resolver desplazamientos que ocurren prácticamente al mismo tiempo.

El índice promedio de ocupación del transporte privado en el Gran Santo Domingo es de 1.2 personas por vehículo, mientras que el automóvil particular concentra el 42 % de la demanda total de viajes.

“Cuando la mayoría de las personas utiliza un vehículo para transportar a una o dos personas y todos necesitan desplazarse a la misma hora, el sistema alcanza rápidamente su límite”, señala.

Medidas que pueden aplicarse desde ahora

Aunque la transformación del sistema requiere inversiones y planificación a largo plazo, el especialista considera que existen medidas que pueden reducir la presión durante el inicio del año escolar.

Entre ellas destacan el escalonamiento de los horarios de entrada en centros educativos e instituciones, el fomento del uso compartido de vehículos entre familias y comunidades, y el fortalecimiento de sistemas de transporte escolar colectivo seguros y eficientes.

Estas acciones permitirían distribuir mejor la demanda de viajes y disminuir la cantidad de vehículos circulando simultáneamente durante las horas de mayor congestión.

Para González, ampliar calles o construir más carriles no resolverá por sí solo un problema asociado a la forma en que se mueve la población.

El especialista plantea que la solución pasa por fortalecer el transporte colectivo masivo, formalizar el sistema de transporte público, renovar las flotas de vehículos y desarrollar políticas que reduzcan la dependencia del automóvil particular.

Cada inicio del año escolar funciona como una prueba de estrés para la movilidad del Gran Santo Domingo. Más que señalar a los estudiantes como responsables del congestionamiento, el regreso a clases deja al descubierto la necesidad de construir un sistema capaz de responder a un fenómeno que ocurre todos los años y cuya fecha nunca ha sido una sorpresa.