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Aprender desde los retos: INTEC incorpora una metodología que busca transformar la experiencia de aprendizaje
La universidad inició la formación de docentes en Aprendizaje Basado en Retos (ABR), una metodología que busca que los estudiantes aprendan a partir de problemas reales y desarrollen soluciones con impacto en su entorno.
SANTO DOMINGO. — ¿Qué pasaría si aprender no significara únicamente estudiar contenidos, sino enfrentarse a problemas reales, hacerse preguntas, investigar, trabajar con otros y buscar soluciones que puedan transformar su entorno?
Esa es una de las preguntas que el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) busca llevar a sus aulas mediante la incorporación progresiva del Aprendizaje Basado en Retos (ABR), una metodología que coloca al estudiante frente a situaciones auténticas para convertir el proceso educativo en una experiencia activa y significativa.
La iniciativa comenzó con el primer taller formativo de ABR dirigido a docentes del componente de formación general, como parte de la transformación que impulsa la institución en el marco de su Reforma Curricular 3.0 y de la visión promovida por su rector, el ingeniero Arturo Del Villar.
Más que incorporar una nueva metodología a determinados cursos, la apuesta institucional busca que el ABR pueda impactar la experiencia formativa del estudiantado en INTEC, comenzando por el Core Curriculum o componente de formación general.
El Aprendizaje Basado en Retos, conocido internacionalmente como Challenge Based Learning (CBL), propone una manera diferente de abordar el aprendizaje. En lugar de partir exclusivamente de contenidos y ejercicios previamente definidos, los estudiantes trabajan a partir de desafíos vinculados con situaciones de la realidad.
Esto implica investigar, formular preguntas, analizar información, tomar decisiones, colaborar con otras personas y desarrollar propuestas que respondan a necesidades concretas.
La literatura académica identifica esta metodología como una estrategia que favorece la construcción activa del conocimiento y el desarrollo de habilidades relacionadas con las demandas del mundo contemporáneo.
En el ABR, el profesorado deja de ser únicamente quien transmite conocimientos y pasa a desempeñar también un papel de guía y acompañante del proceso. Los estudiantes, a su vez, asumen una participación más activa en la construcción de sus aprendizajes.
La metodología tiene sus antecedentes en iniciativas desarrolladas por Apple y el Centro de Investigación en Ingeniería VaNTH ERC, y ha adquirido especial relevancia en la educación superior por su capacidad para conectar el aprendizaje con problemas y contextos reales.
Una apuesta que comienza en la formación general
La decisión de incorporar el ABR al Core Currículo responde a una intención concreta: que las competencias desarrolladas mediante esta metodología no estén limitadas a una carrera o disciplina específica.
La formación general representa, en este sentido, un espacio estratégico para trabajar capacidades que acompañen al estudiante durante toda su trayectoria universitaria y profesional: comprender problemas complejos, integrar conocimientos provenientes de distintas áreas, colaborar, argumentar, tomar decisiones y generar propuestas.
La apuesta es que esas capacidades puedan trasladarse posteriormente a los distintos campos profesionales.
Así, un estudiante de ingeniería, economía, medicina, ciencias sociales o cualquier otra área podría enfrentarse, desde su formación general, a retos que requieran mirar un problema desde distintas perspectivas y conectar los conocimientos con las necesidades de su entorno.
Docentes como agentes multiplicadores
Para poner en marcha esta transformación, la Unidad de Desarrollo Profesoral, adscrita a la División de Desarrollo Académico (DDA), impulsó la formación de Fior Minyety, Nayelí Márquez y Jael Alevante, tres docentes que asumirán el papel de agentes multiplicadores de la iniciativa.
Su preparación permite no solo replicar la experiencia formativa con otros profesores, sino también acompañar los procesos de ajuste y rediseño de los cursos.
El objetivo es que la incorporación del ABR sea progresiva y que pueda integrarse de manera coherente con los propósitos de aprendizaje de cada asignatura, evitando que la metodología se convierta simplemente en una actividad adicional dentro del curso.
Este acompañamiento será clave para que los docentes puedan diseñar retos pertinentes, establecer mecanismos de evaluación y aprovechar recursos tecnológicos, fuentes de información y conocimientos de expertos para enriquecer el proceso.
Un aula donde aprender también significa actuar
Para INTEC, el primer taller representa el comienzo de un proceso más amplio de transformación de la práctica docente, asegura Susell Gómez, directora de la División de Desarrollo Académico.
La intención es avanzar hacia aulas en las que las preguntas tengan un papel tan importante como las respuestas y en las que aprender implique también observar, investigar, discutir, tomar decisiones y actuar.
La meta de la universidad es lograr que esta metodología se traduzca en experiencias de aprendizaje rigurosas, pertinentes y conectadas con la realidad del estudiantado.