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?p=image&src=%7B%22file%22%3A%22images%2Fnews%2FBiodegradable+Entonces+puedo+echarlo+al+compost+1 Instituto Tecnológico de Santo Domingo - ¿Biodegradable? Entonces, ¿puedo echarlo al compost?

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Fecha de publicación:

14 September 2026

¿Biodegradable? Entonces, ¿puedo echarlo al compost?


No necesariamente. Pamela Tejada explica por qué un material que puede biodegradarse no siempre cumple con las condiciones para convertirse en compost

Ves la palabra “biodegradable” en una bolsa, un envase o un recipiente y parece bastante lógico pensar que, tarde o temprano, podrías echarlo al compost.

Pero hay una diferencia importante entre que algo pueda biodegradarse y que sea compostable.

La explicación la ofrece Pamela Tejada, encargada del Laboratorio de Reactores y Biorreactores y especialista de la Unidad de Innovación en Bioplásticos y Biomateriales del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), quien es egresada de Biotecnología y estudiante de término de la Maestría en Ciencias Ambientales y trabaja con biodegradabilidad, compostabilidad y valorización de residuos agroindustriales y sargazo para el desarrollo de biomateriales.

Pamela Tejada: Cuando decimos que un material es biodegradable, la pregunta principal es si los microorganismos pueden transformarlo en un medio específico.

Pero cuando hablamos de compostabilidad hacemos más preguntas.

¿Se biodegrada dentro del tiempo esperado? ¿Se desintegra durante el proceso? ¿Interfiere con el compostaje? ¿Y qué ocurre con el compost que obtenemos al final?

Ese último punto es importante porque no es simplemente que un material no sea perceptible a nuestros ojos.

Imagina que colocamos un material dentro de un sistema de compostaje y, después de cierto tiempo, ya no podemos distinguirlo a simple vista. Eso no basta para decir que es compostable.

Tenemos que saber qué pasó con él y cómo pudiese afectar al compost final.

La normativa europea UNE-EN 13432, que se utiliza para evaluar envases y embalajes destinados al compostaje industrial, contempla precisamente esa diferencia.

La biodegradación en medio compost es una de las pruebas, pero no es la única.

También se estudia si el material se desintegra de forma adecuada durante el compostaje y si su presencia afecta el proceso biológico.

Después tenemos que mirar el producto final.

El compost debe seguir siendo un material apto para su función. Por eso también se establecen límites para determinados elementos, incluidos metales, y se evalúa si el compost obtenido puede producir efectos negativos sobre las plantas.

Dicho de otra forma: no basta con preguntar “¿desapareció?”.

Hay que preguntar “¿en qué se convirtió?” y “¿qué efecto tiene lo que quedó?”.

Ahí está una de las principales diferencias entre biodegradable y compostable.

Un material puede ser biodegradable porque los microorganismos tienen la capacidad de transformarlo, pero eso no significa automáticamente que pueda incorporarse a un proceso de compostaje y producir un compost adecuado al final.

También importa dónde intentamos compostarlo.

Cuando hablamos de la UNE-EN 13432 nos referimos principalmente al compostaje industrial. En esas instalaciones se controlan condiciones como la temperatura, la humedad y la aireación.

Una compostera que tienes en casa no necesariamente alcanza esas mismas condiciones.

Por eso, que un producto cumpla con los requisitos para compostaje industrial tampoco significa que vaya a comportarse de la misma forma en el jardín de una casa.

Así que la próxima vez que encuentres la palabra “biodegradable” en un producto, puedes hacer una segunda pregunta:

¿Biodegradable dónde, en cuánto tiempo y bajo qué condiciones?

Porque que algo pueda biodegradarse es solo el comienzo de la historia.