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¿Qué hacer si está en casa durante un temblor?
Tener un plan familiar, conocer las condiciones de la vivienda, preparar una mochila de emergencia y acordar un punto de encuentro son algunas medidas que pueden reducir la improvisación ante un terremoto
SANTO DOMINGO – Los terremotos no pueden predecirse, pero una familia puede prepararse para responder mejor ante una emergencia y reducir los riesgos asociados a un evento sísmico.
Norberto Rojas, ingeniero estructural y docente del Área de Ingenierías del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), recomienda comenzar por conocer las condiciones de la vivienda e identificar posibles vulnerabilidades estructurales antes de que ocurra un terremoto.
“La diferencia entre una tragedia y una situación manejable ante un terremoto va a depender de si hacemos la tarea o no”, afirmó el especialista, quien señaló que la prevención también implica evaluar periódicamente las edificaciones y determinar si requieren intervenciones o reforzamientos.
En el hogar, esa preparación debe acompañarse de un plan familiar de emergencia. Cada integrante necesita conocer previamente qué hará ante un terremoto, cuáles rutas utilizará si resulta necesario evacuar y hacia dónde deberá dirigirse después.
La familia también debe establecer un punto de encuentro conocido por todos. Esta medida facilita que sus integrantes sepan dónde reunirse después de una evacuación y disminuye la improvisación durante una emergencia.
Otra recomendación es preparar una mochila de emergencia con elementos esenciales como agua, medicamentos, documentos personales y otros artículos básicos que puedan ser necesarios después del evento.
El plan familiar puede ponerse a prueba mediante simulacros periódicos. Estos ejercicios permiten comprobar si todos conocen las rutas acordadas, cuánto tiempo necesitan para responder y si pueden llegar de forma organizada al punto de encuentro.
La preparación, además, no debe esperar a que ocurra un sismo de gran magnitud. Rojas planteó que las familias deben conocer previamente las condiciones de las viviendas que habitan y asumir la prevención como una responsabilidad compartida.
“No debemos esperar a que ocurra un evento de gran magnitud para comenzar a preguntarnos qué tan preparada está la sociedad”, sostuvo.
Antes de un terremoto, una familia puede:
- Conocer las condiciones estructurales de su vivienda.
- Establecer un plan familiar de emergencia.
- Identificar las rutas que utilizarían en caso de evacuación.
- Definir un punto de encuentro conocido por todos.
- Preparar una mochila con agua, medicamentos, documentos personales y artículos básicos.
- Realizar simulacros para comprobar que cada integrante sabe cómo responder.
La preparación previa no evita que ocurra un terremoto, pero puede reducir la improvisación cuando cada segundo y cada decisión cuentan.