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Instituto Tecnológico de Santo Domingo

Nivel de escolaridad de las dominicanas no les garantiza más empleo, mejores ingresos o participación política

El Centro de Estudios de Género del INTEC analiza el estado de la educación desde una perspectiva de género, a propósito del Día Internacional de la Mujer

Nivel de escolaridad de las dominicanas no les garantiza más empleo, mejores ingresos o participación política

SANTO DOMINGO.- El nivel educativo de las mujeres dominicanas no es garantía de más alta y mejor participación en el mercado laboral en términos de tipo de empleo, ocupación en la estructura organizativa, ingresos o seguridad social, a pesar de tener una mayor tasa de integración a la educación media, adulta, técnico-profesional y superior.

Así lo expresa el documento “Análisis del estado de situación de la educación dominicana 2013, desde una perspectiva de género” elaborado por el Centro de Estudios de Género del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), a propósito de conmemorarse este 8 de marzo el Día Internacional de la Mujer.

Y es que, a pesar de que las mujeres han avanzado hacia la paridad con relación a los hombres en el ámbito educativo, las brechas en los niveles de ocupación se mantienen en perjuicio de las mujeres. Se observa un mayor porcentaje de mujeres a nivel de media (26.4% vs 25.3%) y universitaria (16.5% vs 11.3%), según el Censo de Población y Vivienda del 2010.

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Al analizar el sistema de educación superior, las mujeres tienen una mayor tasa de participación en el estudiantado que culmina sus estudios, por lo que en cuanto a la eficiencia de la titulación, la de las mujeres es más alta tanto a nivel público (29% con relación a 18% de los hombres), como privado (40% sobre 30%). Sin embargo, un mayor nivel de escolaridad no garantiza que la población económicamente activa femenina (PEA) reciba igual remuneración que los hombres de igual nivel educativo. Al 2011, el ingreso promedio por hora de trabajo de las mujeres representaba el 90% respecto al ingreso percibido por los hombres.

Paradójicamente, esta diferencia se acrecienta en la medida en que aumenta el nivel educativo, ya que el salario por hora de las mujeres sin ningún nivel de instrucción representaba el 88.1% del devengado por los hombres en igual condición, en tanto que las mujeres ocupadas con estudios secundarios y universitarios percibían ingresos por hora equivalentes al 71.7% y 71.9% respectivamente del percibido por los hombres.

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 “La igualdad de género es la asignatura pendiente en los esfuerzos del sistema educativo”, afirmó la directora del Centro de Estudios de Género, Lourdes Contreras. El documento, que también analiza acciones como el Plan Nacional de Alfabetización “Quisqueya Aprende contigo”, la asignación de más presupuesto a Educación y la Reforma Curricular, apela a una nueva pedagogía, plantea la necesidad de avanzar en el carácter laico de la política pública educativa y propone integrar la transversalidad del enfoque de género en la reforma curricular en curso.

“Es un imperativo que no puede ser soslayado”, afirmó Contreras, acompañada por la educadoras Desiree Del Rosario y María Cantisano del equipo del CEG-INTEC, reiterando la idea de que todo proceso de reforma educativa debe trascender hacia la igualdad no solo en equidad en el acceso, la permanencia y la certificación en las aulas, sino hacia el reconocimiento y la valoración del trabajo de las mujeres en todas las esferas. Eso significa que el trabajo en las aulas contribuya a niños y niñas se sientan y actúen como iguales. “Una pedagogía de la igualdad y equidad de género va más allá de los “más”: más acceso, más horas de clases, más docentes, más aulas, más contenidos, más competencias para el trabajo, entre otros. Implica considerar todos los ámbitos del quehacer social, institucional y personal-familiar”, indicó.

Educación

• Datos de la Oficina Nacional de Estadística (ONE) indican que existen índices de paridad de género en la educación pre-universitaria, ya que en el año lectivo 2011-2012 los hombres superan a las mujeres a nivel global (97.1%), inicial (99.8%) y básico (90%); no obstante, según el índice las mujeres superan a los hombres en educación media (114.4) y en educación adulta (110.5).

• Sobre la educación técnico profesional, las estadísticas indican que 1,726,649 trabajadores realizan cursos de ese nivel, en que el 50.2% son mujeres y 49.8% hombres. Los principales renglones de formación de las mujeres son hotelería (cocina, panadería y repostería, servicio de habitación, recepción de hotel), comercio (secretariado, contabilidad y recursos humanos), y servicios (belleza y peluquería, cosmiatría, servicio doméstico y enfermería). Estas labores, refuerzan los oficios tradicionalmente asignados a las mujeres.

• En las instituciones de educación superior también se presenta una segregación por sexo del tipo de formación. Las mujeres predominan en carreras como contabilidad, derecho, administración de empresas, mercadeo, medicina, psicología, educación básica, turismo, comunicación social y educación inicial. Mientras, son minoría en las ingenierías como civil, informática e industrias, y en áreas tecnológicas de punta, generalmente mejorar valoradas y remuneradas.

• Las mujeres continúan eligiendo carreras relacionadas con roles tradicionalmente femeninos (enseñanza, servicio doméstico, puestos secretariales), mientras que los hombres escogen, mayoritariamente, áreas de estudio que les permiten acceder a empleos en los sectores público, financiero e industrial. Mercado laboral De acuerdo al documento del Centro de Estudios de Género, persisten importantes brechas en las condiciones de la inserción laboral de las mujeres y cita por ejemplo que en el año 2013 tenían una mayor presencia en los sectores de empleo precario, mal remunerados y con escasa seguridad y regulación laboral, como son: comercio (21%); otros servicios (47.8%) y hoteles, bares y restaurantes (9.1%), según cifras de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL). Al 2013, la tasa de ocupación promedio femenina fue de apenas 34.23% y en los hombres 61.33%.

• Las brechas de participación laboral existentes expresan desventajas para las mujeres y se manifiestan en menores tasas de ocupación (32% mujeres y 61.3% hombres) y mayores tasas de desempleo (23.1% sobre 9.7% al 2013). Dentro de este renglón son más las mujeres que perdieron su empleo (12.4% frente a 6.0%) y también son mayoría dentro del grupo de personas que no encuentran empleo (10.6% sobre 2.7%). Participación en espacios de decisión política

• El establecimiento de cuotas mínimas de participación de las mujeres en las elecciones del Congreso Nacional y los gobiernos locales, unido a su creciente preparación académica, no ha conllevado un aumento importante en la representación política femenina: la participación de las mujeres en el Congreso es de apenas 4 senadoras (13%) y 40 diputadas, de un total de 184 escaños (21.7%) en la Cámara de Diputados.

Participación en espacios de decisión política

• También, esos niveles de inequidad en la participación política se verifican en los puestos de poder ejecutivo (3 ministras de un total de 22 ministerios) y los gobiernos locales (7.7% de las alcaldías y 32.3% de las regidurías). A nivel de judicatura, las mujeres representan el 52.11% del total, destacando que son solo el 25% a nivel de la Suprema Corte de Justicia (SCJ). En el Ministerio Público, se observa una feminización de los cargos que se ocupan de atender casos de niños, niñas y adolescentes y mujeres víctimas de violencia. La transversalidad del enfoque de género

• La pedagogía para la igualdad y equidad de género entiende que la estrategia de la transversalidad de género en la educación y su expresión en el curriculum es parte de la propuesta de transformación de la educación dominicana, y debe ser expresión de los propósitos a que aspiramos como sociedad. Debe procurar que la igualdad de oportunidades expresada en la matrícula y la certificación académica, se convierta en igualdad de resultados expresados en empleo, ingresos, participación política, y en todas las formas de las autonomías, incluida la toma de decisiones sobre la sexualidad y la reproducción, y la dimensión afectiva.

El contenido curricular con enfoque de género se apoya en otros ejes transversales como educación ambiental, educación para la paz, educación para la salud, para la apropiación de derechos, incluidos derechos sexuales y derechos reproductivos, políticas frente al acoso sexual, incorporados en la estructura curricular y en las actitudes y disposición de las y los docentes.

Conculte el documento de análisis completo aquí.

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