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Instituto Tecnológico de Santo Domingo

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XIX Edición Un Día con un Autor y su Obra reconoce a José Antonio Molina

INTEC

Un día con un(a) autor(a) y su obra
Instituto Tecnológico de Santo Domingo INTEC

Palabras del Rector
Dr. Rolando M. Guzmán

 

Distinguidos miembros de la Junta de Regentes y Consejo Académico del INTEC
Apreciados directivos, profesores, estudiantes, egresados y otros miembros de la comunidad inteciana
Queridos profesores y estudiantes de otras instituciones
Apreciado maestro Jose Antonio Molina, Sus honorables padres, hijos y esposa
Señoras y señores

No tengo por costumbre utilizar este podio para tratar asuntos personales. En esta ocasión, sin embargo, solicito la anuencia de ustedes para compartir una historia individual que pienso puede ser pertinente por el motivo que nos congrega. Hace apenas dos noches, mi esposa y yo asistimos a un concierto sinfónico que no vacilo en describir como una experiencia memorable. En honor a la brevedad, solo haré referencia al acoplamiento de los músicos, a la armonía del coro, a la voz impresionante del tenor (que parece mejorar con los años) y al virtuosismo de dos sopranos maravillosas.

Pero entre tantos puntos luminosos, la estrella más brillante era sin dudas el Director de la Orquesta. Su gracia era impresionante; su entusiasmo, parecía contagioso; su dinamismo, resultaba apasionante. Cada movimiento de sus manos daba la impresión de ser un gesto decisivo y su liderazgo flotaba en el aire como un humo invisible que nos convertía a todos, conocidos y desconocidos, en parte de una gran comunidad. El público agradeció su talento con aplausos recurrentes a lo largo de más de dos horas.

Mi esposa y yo dejamos la sala con la sensación de plenitud que solo el arte produce en el cerebro humano, y después de un cierto silencio, ella resumió sus pensamientos con unas pocas palabras. “El hombre es realmente impresionante”, creo que dijo, a lo que yo respondí con otra frase igualmente concisa: “De tal palo, tal astilla”, creo que dije. No había necesidad de indicar quien era el hombre, ni los palos, ni la astilla, porque para ambos eso estaba muy claro. Y es que, ciertamente, al igual que sus progenitores, el Maestro José Antonio Molina es un artista fuera de lo común.

Es por eso que hoy, al dedicar esta mañana a la celebración de su obra, lo hacemos impulsados por un sentido de gratitud. Gracias al Maestro, por compartir su talento con nosotros; gracias por ser un ejemplo de creatividad apasionada; y gracias por hacernos sentir tan orgullosos de ser, como somos, dominicanos y dominicanas. Y gracias a todos ustedes, por compartir este momento con nosotros. ¡Muchas gracias!