Autor: Ricard Montalbán
7. CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL DESARROLLO EN LA INFANCIA
Varios son los autores que seguiremos para describir las etapas del desarrollo infantil hasta los seis años, aunque cada uno de ellos plantea un modelo distinto para explicar dicho desarrollo. Por ello, nuestra intención es simplemente destacar algunas de las características más importantes de cada etapa, destacando a Piaget y Wallon, dos clásicos de la psicología evolutiva, que ofrecen dos visiones distintas, ricas, llenas de matices y superponibles. El propio Piaget comentaba en 1969: «la psicología de Wallon y la nuestra han terminado por ser más complementarias que antagonistas».
Es necesario destacar que el periodo de edad comprendido en cada etapa es orientativo, es decir, que no todos los niños y niñas evolucionan al mismo tiempo, y algunas características que se describen pueden aparecer antes o después.
7.1 Etapas evolutivas de la infancia
1ª y 2ª etapa: Impulsividad Motriz y Estadio Emotivo (0-2 años)
En los primeros meses de vida, el bebé está indefenso, a merced de los cuidados y atenciones maternos. Sin embargo, reacciona automáticamente y de forma involuntaria ante ciertos estímulos, son reflejos que le ayudan al cubrir sus necesidades básicas. Por ejemplo, el reflejo de succión: si le acercamos un objeto y se lo introducimos en la boca succionará como si le diéramos de mamar.
Básicamente su evolución está ligada a sus necesidades alimenticias y posturales y serán el movimiento, los gestos incontrolados, el llanto, etc. los medios de expresión por los que hará entender a los adultos qué necesidades tiene. En pocos meses responderá con una sonrisa comunicativa, de tipo social, e irá enriqueciendo sus relaciones afectivas con el medio, las cuales jugarán un importante papel en esta etapa, ya que implican un inicio de vida de relación y contactos indispensables para conocer el entorno que le rodea y sentirse seguro y confiado en ese medio en el que crece.
Progresivamente el bebé va adquiriendo una serie de ritmos, marcados principalmente, por el sueño y la alimentación. Estos ritmos serán los que posteriormente constituirán la base de la adquisición de hábitos básicos.
El desarrollo corporal posibilita al niño el paso de una postura acostada a sentada, con lo que amplia su campo de acción. Paralelamente, entra en contacto con el mundo de los objetos, su agudeza visual se va desarrollando, su habilidad manual para coger objetos también y, cuando se desplaza, primero a gatas y posteriormente de pie, amplia su campo de acción y de contacto con los objetos y las personas, permitiéndole una asimilación y conocimiento de lo que le rodea mucho más profundo. Al mismo tiempo se va desarrollando el lenguaje (con una sola palabra está dando significado a toda una situación, por ejemplo, cuando pide agua), y va asimilando las normas y pautas de conducta que sus padres y adultos más cercanos van indicándole.
En definitiva, en los primeros años de vida, el desarrollo del niño/a, a todos los niveles: intelectual, afectivo, social... está ligado a su desarrollo físico y a su capacidad cada vez más autónoma de movimiento; y es que, en esta etapa, lo más característico es que acción y pensamiento son una misma cosa, se dan simultáneamente y se aprenden y estimulan al entrar en contacto con las personas y las cosas que le rodean.
3a etapa: Estadio Sensoriomotor (2-3 años)
El desplazamiento y la palabra son dos elementos fundamentales en esta etapa, cuando la acción y el pensamiento siguen siendo las bases del conocimiento. El niño va descubriendo las posibilidades y limitaciones de acción de su cuerpo y al mismo tiempo conociendo éste, descubriendo sus partes. La mano es muy importante: coge y suelta objetos, los puede manipular, desmontar y reconstruir, y paralelamente, al ir ampliando su relación con otros niños y adultos, aumenta su necesidad de comunicación y expresión. En esta etapa, la imitación de los adultos está relacionada con el conocimiento del propio cuerpo y la organización del esquema corporal (ver desarrollo psicomotor). Hacia los dos años y medio se inicia el control de esfínteres (pipí y caca). El proceso de controlar los esfínteres es largo y complicado: han de someterse al control de la voluntad mecanismos automáticos, que funcionan por sí mismos. Hay que ser cuidadosos en no introducir sentimientos de culpa y vergüenza en este aprendizaje que termina en un momento diferente para cada niño y niña.
4a etapa: Estadio Proyectivo (3-4 años)
En esta etapa destacaremos la importancia de la adquisición del lenguaje, aunque hay que tener en cuenta que no nos referimos solamente a la capacidad de expresión oral -recordemos que en Educación Infantil el movimiento es la base del aprendizaje-, sino también a la expresión gestual y gráfica, es decir, que los niños y niñas se comunican también mediante gestos y posturas -aspecto importante y previo a la palabra- y tienen ya una imagen mental de los objetos que le rodean.
Son capaces de reconocerse a sí mismos como «niño» o «niña», y progresivamente irán tomando consciencia de su persona. Su pensamiento será egocéntrico y sin razonamiento
5ª etapa: Estadio del Personalismo (4-6 años)
Las características más destacables de esta etapa son la imitación del adulto, sobre todo de aquellos a los que el niño/a más valora -ya que le permite ir integrando hábitos, normas y conductas sociales-, y una conducta de oposición hacia lo que se le presenta o se le pide que haga; llama la atención y pretende hacer gracia
7.2 Desarrollo psicomotor
Reflejos arcaicos
Ya hemos indicado que recién nacido, el bebé reacciona automáticamente y de forma involuntaria ante ciertos estímulos. Estas conductas son mecanismos reflejos llamados arcaicos y desaparecen a los pocos meses, dando paso, progresivamente, al aprendizaje de pautas de conducta que irá adquiriendo mediante la relación que establezca con el entorno más inmediato (entorno familiar). Estos reflejos juegan un papel muy importante durante los primeros días y semanas de vida del bebé, ya que cumplen una función de supervivencia, de respuesta automática a los estímulos externos. Entre ellos, destacamos:
Esquema corporal
Llamamos esquema corporal a la imagen mental que el niño/a va haciendo de su propio cuerpo, y ésta se realiza al mismo tiempo que el desarrollo físico y la maduración nerviosa. El desarrollo físico y la maduración nerviosa siguen el siguiente proceso: de la cabeza a los pies y del eje central del cuerpo a las extremidades. Es decir, que los progresos del niño empiezan primero por la cabeza, tronco y finalmente las extremidades (primero aguanta la cabeza y luego el tronco -esto le permitirá, por ejemplo, permanecer sentado- y posteriormente, manipular objetos con las manos y caminar). La integración del esquema corporal dará al niño/a una comprensión y conocimiento de sí mismo indispensables para la construcción de la personalidad y de su autoestima:
Estadios de la marcha
No todos los niños y niñas pasan por todas las etapas, pero es muy importante no forzar a caminar antes de que, por ejemplo, hayan gateado, ya que las distintas fases de la marcha les ayudan a ir madurando físicamente, desarrollar fuerza muscular y al mismo tiempo obtener seguridad en sus desplazamientos. Para el niño/a, es muy importante ir adquiriendo autonomía en el desplazamiento (no nos cansaremos de repetir que el movimiento es la base del aprendizaje en estas edades): aunque no ande, querrá ir a donde quiere, subir o acceder a sitios de donde después no sabrá salir, para coger aquello que más le gusta o llama la atención, y lo hará incansablemente, y así irá, también, descubriendo y conociendo todo lo que le rodea. El desarrollo de la locomoción pasa por los siguientes momentos:
Lateralidad
Con esta palabra, nos referimos al predominio motor de un lado del cuerpo respecto al otro (ser diestro o zurdo). La base a partir de la cual el niño va diferenciando uno de otro lado del cuerpo es el equilibrio, ya que para mantenerlo debe realizar una serie de movimientos de compensación con uno y otro lado del cuerpo. A medida que va experimentando con uno y otro lado va estableciendo las posibilidades y diferencias de cada lado.
A nivel social, existe una marcada tendencia hacia lo diestro, y años atrás incluso se «forzaba» a niños y niñas de tendencia zurdos a «cambiar». Hoy en día está comprobado el error que supone forzar al niño a este cambio, y lo más conveniente es favorecer y estimular sus habilidades teniendo en cuenta que progresivamente irá manifestando cada vez más su predominio lateral. Respetar e incluso potenciar sus tendencias naturales será positivo para sus aprendizajes, tanto manipulativos como intelectuales (orientación en el espacio, aprendizaje lecto-escritura, etc.). La lateralización se consolida siguiendo el siguiente esquema:
La representación gráfica
Hemos visto a lo largo del apartado del desarrollo psicomotor que en los niños y niñas el proceso de aprendizaje está estrechamente ligado al desarrollo físico, y a la posibilidad de ir ampliando cada vez más su capacidad de movimiento y el conocimiento de su propio cuerpo.
Progresivamente, las niñas y los niños son capaces de hacer representaciones mentales de lo que ven y observan, muy ligadas a sus vivencias y experiencias. La capacidad de representar gráficamente, mediante dibujos, la realidad que ven también se desarrolla mediante unas etapas o procesos. Veamos estas etapas y observemos mediante los ejemplos del dibujo de la figura humana que su representación se corresponde a las etapas de integración del esquema corporal.
7.3.Desarrollo del lenguaje
Como premisa inicial, es necesario indicar que la comunicación no es exclusiva del lenguaje verbal, sino que por medio de gestos, caricias y, en definitiva, utilizando todos los sentidos, nos comunicamos unos con otros. Desde esta perspectiva, el lenguaje es un instrumento de comunicación, y mediante su uso expresamos y comprendemos las ideas y mensajes que transmitimos.
La adquisición del lenguaje implica el aprendizaje de un repertorio de sonidos y de palabras, así como la progresiva utilización, de forma cada vez más compleja, de las reglas para su uso. Con todo, es un área de aprendizaje muy importante, denominada «instrumental», ya que forma parte del resto de ellas.
Veamos esquemáticamente el proceso que realizan los niños y niñas para adquirir y desarrollar el lenguaje.
Recordamos que las edades citadas en cada etapa son orientativas, ya que cada niño/a sigue su ritmo, aunque los padres y madres pueden estar atentos y observar su desarrollo. A continuación os ofrecemos unas orientaciones para que podáis observar la evolución de vuestros hijos sobre la adquisición del lenguaje, es decir, qué deberían hacer los niños y niñas, más o menos en los periodos que se proponen:
0-6 meses
Es un estadio de pre-lenguaje. El bebé llora, grita, y el adulto aprende a diferenciar el tipo de gritos y lloros para cubrir las necesidades que demanda. Se espanta ante sonidos fuertes y súbitos.
Se inicia el balbuceo, es decir, «juega», emitiendo sonidos. Mantiene una actitud de escucha y responde con una sonrisa ante el adulto (comunicación social).
7-11 meses
Es un periodo caracterizado por la atención que presta al lenguaje. Respecto a la expresión, el niño/a responderá a su nombre con sonidos, gritos o exclamaciones y gestos con todo el cuerpo. Empieza a discriminar los sonidos a los que presta atención y a los que no (por ejemplo, estará atento a la voz de la madre aunque escuche otros sonidos, indicador de que se avanza en la comprensión).
Entre los nueve y diez meses podemos decir que se inicia la pre-conversación (el niño emite sonidos con diferentes tonos y ritmos, parando cuando interviene el adulto). Entre los once y doce meses las palabras mamá, papá, niño/a son comprendidas y es capaz de emitir sonidos a voluntad.
12-24 meses
Es el estadio denominado como palabra-frase. Con una sola palabra está expresando toda una idea (12-18 meses). Entre los 18 y 24 meses el uso de las frases es de dos palabras, e imita sonidos y ruidos, se nombra a sí mismo con su nombre y repite el final de las frases que oye. A nivel de expresión, se entiende aproximadamente el 50% de lo que dice, y respecto a la comprensión, es capaz de cumplir órdenes sencillas.
2-3 años
Es una etapa caracterizada por el inicio de la formación de la gramática (normas que rigen el lenguaje); utiliza las concordancias de género y número -pelota blanca- y tiempos verbales. Comprende diferentes partes de su cuerpo, tamaños, para que sirven algunas cosas, etc.
3-4 años
En esta etapa, la gramática se desarrolla, utiliza el tiempo pasado -se ha caído- los plurales, frases interrogativas, exclamativas, y es capaz de hacer definiciones sencillas.
4 años en adelante
Se desarrolla la comunicación; explica historias, hechos que han pasado, comprende algunos conceptos de espacio, tiempo y número (ordinales).
Puntos de referencia
Primeros días
En los del nacimiento: reaccionar ante los sonidos del entorno, llorar y gritar. Durante las primeras semanas: mover los labios y succionar haciendo ruido.
3 y 4 mes
Gritar y llorar de diferente manera según sus necesidades (hambre, malestar, sueño...). Girar la cabeza y seguir con la mirada el lugar del sonido (voz del adulto). Inicio del balbuceo.
5 y 6 mes
Emitir sonidos como respuesta a un estímulo (aparición del adulto, hablarle...) Vocalizar ante el adulto y estando solo/a.
7 y 8 mes
Reconocer al adulto que está habitualmente con él (padres, hermanos...) y asustarse ante los extraños. El balbuceo se asemeja a las vocales y consonantes que utilizan los adultos
9 y 10 mes
Inicio de la pre-conversación (emitir sonidos de diferentes tonos y ritmos)
11 y 12 mes
Comprende algunas palabras familiares (papá, mamá...). Repetición de sonidos y sílabas a voluntad.
18-27 meses
Señalar cuando se le pide diferentes partes del cuerpo y algunos objetos familiares (juguetes preferidos, mesa...). Realizar algunas órdenes sencillas (dale esta bolsa a mamá; coge la pelota...). Pedir cosas, reconocer imágenes familiares (fotos). Uso de la palabra-frase (agua, indica que tiene sed y quiere agua). Aumenta el interés por la comunicación.
18-30 meses
El niño/a es capaz de pedir cosas tanto con la palabra como con gestos. Frases de dos palabras incluso de tres (no coche: no toques el coche que es mío).
3 años en adelante
Desarrollo importante de la gramática.
Orientaciones a los padres y madres
- Comunicarse con el hijo/a desde el primer día. Aunque no comprenda el significado de las palabras, el tono y la melodía como se expresen aportan una carga afectiva importante que proporciona seguridad y confianza en él/ella. Recordemos en estos momentos la comunicación es básicamente de tipo no verbal (caricias, contacto físico, sonrisas, guiños, etc.).
- Responder a los gritos y lloros del bebé. Hay quien considera, equivocadamente, que respondiendo al lloro y gritos se «habitúan mal». El aspecto positivo de que se responda es que el niño/a aprende a relacionar el uso de los sonidos que emite con la respuesta que le damos (acudir ante ellos), elemento que favorece la comunicación.
- Ofrecer un entorno estable y organizado (ritmos de sueño-vigilia, alimentación, etc.), ya que le ayudarán al proceso de adquisición de hábitos y al conocimiento de objetos relacionados con dichos ritmos (ponerle el babero=comida).
- Estimularlos verbalmente, hablándoles mucho y haciéndoles repetir sus vocalizaciones, permitiéndoles que también que jueguen solos con sílabas y otros sonidos.
- Favorecer que comprendan las palabras más familiares (mamá, papá, niño/a, casa). Éstas deben ser pronunciadas con claridad por el adulto, para que progresivamente el niño/a las vaya relacionando con el objeto o persona que representan.
- Proporcionar un entorno verbal rico, en el sentido de que se verbalicen acciones de la vida familiar, por ejemplo: lavar, poner la mesa, limpiar la casa, etc. Hay que tener en cuenta que el niño pequeño tiene una capacidad de atención limitada y se distrae fácilmente. No es necesario decirle muchas palabras, sino repetirle aquellas más próximas y familiares. El niño experimentará con el lenguaje e intentará reproducir las palabras, con gran esfuerzo; es importante dejarle terminar y no interrumpirle, que se tome su tiempo para explicarse (escuchar lo que los hijos nos quieren decir es la base del diálogo y la comunicación). Hay que corregirle poco a poco, pero reconociéndole su esfuerzo.
7.4 Desarrollo de la autonomía y el comportamiento social
La incorporación del niño/a al medio social en que vive tiene dos vertientes, la adaptación al mundo de los demás y la autonomía progresiva frente a ese entorno que le rodea y a las necesidades de la vida diaria. Así pues, en este apartado abordaremos los elementos más próximos al niño en relación a la adquisición de hábitos básicos y la evolución que experimenta en el juego.
Edad
Alimentación
Vestirse y desvestirse
Higiene
Desplazamientos
Juego y sociabilidad
2 años
· Mastica antes de tragar
· Bebe en vaso
· Usa la cuchara
· Se descalza intencionadamente
· Cierra una cremallera
· Participa en vestirse
· Participa en el lavado y peinado
· Se inicia en el control de esfínteres (pipí y caca)
· Va solo por la casa (con vigilancia)
· Abre y cierra puertas, cajones, se sube a la silla, sofá...
· Corre.
· Busca y recoge objetos que se le piden.
· Juega al lado de otros niños individualmente
3 años
· Empieza a usar tenedor
· Come solo sin derramar.
· Desata el nudo de los zapatos
· Se desviste y viste sin ayuda (pero sin abrocharse)
· Se seca las manos
· Pide sus necesidades (pipí y caca)
· Sube escaleras sin ayuda
· Va solo por la casa
· Se distrae solo
· Evita las situaciones u objetos peligrosos (cuchillos, cerillas...)
· Cierta capacidad para ordenar sus cosas.
4 años
· Come solo con tenedor
· Bebe con paja
· Ayuda a poner la mesa
· Se calza el zapato que corresponde al pie
· Se viste sin ayuda (distingue delante y detrás)
· Es capaz de abrocharse
· Se lava y seca las manos solo
· Control de los esfínteres
· No «ensucia» la cama.
· Sube y baja escaleras.
· Puede pasear solo (sin cruzar calles).
· Dominio del salto (con uno o los dos pies).
· Juega con otros niños (cooperativo)
· Ayuda en tareas domésticas.
· Hace «gracias» para divertir a los demás
5 años
· Muestra su agrado o rechazo a determinados alimentos
· Uso del cuchillo
· Se mantiene en la mesa durante la comida.
· Se abrocha zapatos y botones.
· Se lava y seca sin ayuda la cara
· Participa en el aseo general (baño)
· Control total de esfínteres
· Puede pasear por el entorno más próximo a casa sin vigilancia
· Dominio del salto y la altura
· Juegos de emulación y competitivos (comprensión de reglas del juego).
· Puede actuar como protector de niños y niñas más pequeños
· Integración al grupo y a la vida escolar.
Queremos cerrar este apartado volviendo a insistir en que no existen fechas y plazos rígidos para el desarrollo humano. Todas las fechas y periodos temporales apuntados son orientativos. Cada niño y cada niña frecuentemente avanza más rápido en unas áreas y se desarrolla con algún retraso en otras. Por esta razón no debemos nunca considerar el desarrollo infantil como un proceso automático ni podemos comparar de forma lineal a dos niños o niñas de la misma edad. Justamente por este motivo en psicología evolutiva se diferencia la edad cronológica (años, meses) de la edad mental (etapas evolutivas en las que el bebé o el niño se encuentra).
Esta es una recomendación importante para aquellos padres y madres que esperan, en ocasiones con cierto temor, que su hijo o su hija cumplan, como si de relojes suizos se trataran, los cambios de etapa o estadío narrados al cumplir determinado mes o determinado año.
8. CÓMO SEGUIR EL PROCESO EDUCATIVO DE NUESTROS HIJOS E HIJAS. LA PARTICIPACIÓN EN LA EDUCACIÓN INFANTIL
¿Por qué debemos participar? Porque, además de ser un derecho reconocido en la Constitución y desarrollado en la legislación vigente, es un deber esencial para el ejercicio de la paternidad responsable. La participación se da tanto individualmente (padre y madre que tienen una relación con el educador, que hablan con él sobre la evolución de su hijo/a, que asisten a reuniones, etc.), como colectivamente, ya que lo que se organiza es por sectores de la comunidad educativa (padres y madres, alumnado, claustro) o entre sectores (Consejo Escolar), debiendo estar la participación individual integrada en la colectiva.
8.1. En las escuelas infantiles que imparten el ciclo 0-3 años
En los centros de Educación Infantil que desarrollan el primer ciclo de la Educación Infantil, la participación de los padres y madres en la enseñanza no está estructurada de una forma tan evidente como en los centros educativos que imparten los ciclos y las etapas siguientes y deja espacios importantes para la innovación educativa en función de las iniciativas del profesorado, las características de los niños y niñas y la naturaleza del medio en el que se encuentre el centro.
Recordamos que la LOGSE indica claramente la importancia de la familia en la educación de los niños y niñas, y es que las escuelas de Educación Infantil han de cooperar estrechamente con las familias. Desde esta perspectiva, es el propio centro el que organiza el modo en que las familias (los padres y madres) participarán en él (período de adaptación al inicio de la escolarización; relación diaria y/o periódica con el educador: para intercambio de información y valoración de los progresos; material que precisa el niño/a: ropa de recambio, pañales, baberos, etc.).
La participación, en definitiva, es más de tipo individual, aunque durante el curso también el centro organiza fiestas y actividades extraescolares, en las que los padres y madres colaboran y participan colectivamente. Lo que sí conviene destacar es la predisposición de los padres y madres a participar, debido, sobre todo, a la edad de los hijos e hijas, que requieren una mayor atención y cuidado y también a la presencia física de los padres y madres en el centro, ya que deben ir a dejarlos y a recogerlos diariamente.
Esta predisposición debe ser aprovechada y potenciada por la escuela y fundamentalmente por la APA. El centro de Educación Infantil debe incentivar y motivar a los padres a la participación, no solo en su escuela sino en las siguientes en las que estudien sus hijos e hijas. Hay que generar lo que llamamos el hábito participativo.
Debemos estimular la conciencia de que trabajando colectivamente podemos intervenir de forma más productiva en aspectos determinantes del desarrollo de los niños y niñas y de la calidad de la enseñanza de nuestra Escuela Infantil.
8.2. En los centros de educación que imparten el ciclo 3-6 años
En los Colegios Públicos que imparten el ciclo 3-6, la participación ya tiene unos canales preestablecidos -A.P.A., Consejo Escolar, etc.-, con independencia de las etapas educativas que ofertan dichos centros y de que la Educación Infantil no sea obligatoria. En todo caso, la variación debe darse en el contenido de las actividades que se programen. Esto ofrece una ventaja: que los padres y madres con alumnos en el segundo ciclo de Educación Infantil ya tienen una estructura y mecanismos establecidos en el centro; cabe, pues, conocerlos y utilizarlos, y en su caso, desarrollarlos y mejorarlos.
Dado que los padres y madres con hijos en Educación Infantil tienen una mayor predisposición a participar en la escuela, la Asociación de padres y madres de alumnos debe tener muy en cuenta esta motivación para promoverla y mantenerla a medida que los hijos/as vayan creciendo.
No obstante, es de opinión generalizada que las madres y padres de una Junta de A.P.A. se «quejan» de que los padres y madres de alumnos de la escuela «participan» poco en las actividades que organizan y organiza el centro, que no asisten un elevado número de padres y madres a las asambleas, que no hacen caso de las convocatorias e información que se les envía, que muy pocos padres y madres votan en las elecciones al Consejo Escolar... En definitiva, que se preocupan poco o no muestran interés por la educación de sus hijos. Es cierto, también, que muchos padres y madres de alumnos, socios o no del A.P.A. «critican» a los miembros de la Junta Directiva, como aquellos que lo controlan todo, «amos y señores» de la Asociación, que hacen y deshacen a su antojo, todo el día metidos en la escuela, que no informan y explican suficientemente sobre lo que hacen, etc.
¿Es cierto que un padre o una madre no se preocupan de la educación de su hijo/a? Sinceramente, creemos que los padres y madres sí se preocupan por la educación de sus hijos. Lo que resulta urgente es que entre todos convirtamos esa preocupación en ocupación.
Quizás, el elemento común de las «quejas» de unos y otros es la dificultad de comunicación, y la información que tienen unos y otros sobre temas referidos a la escuela en general y sobre el A.P.A. en particular. Otro factor de dificultad puede ser qué papel juega en la escuela un padre o una madre en función del «lugar» en que esté participando. No es lo mismo ni implica las mismas funciones y responsabilidades ser una madre que representa al colectivo de padres y madres en el Consejo Escolar; ser miembro de la Junta Directiva de la Asociación o simplemente ser socia de ésta. Es decir, no todos participan igual.
Cada padre y cada madre deben encontrar su función y desarrollarla. Pero también deben existir estructuras y mecanismos de participación para poder desarrollar esas funciones. Desde esta perspectiva, consideramos que se participa de maneras diversas en la escuela, es decir, que hay diferentes niveles de participación.
8.2.1. Los niveles de participación.
Básicamente son tres. Su orden de presentación obedece a criterios de complejidad, grado de organización e importancia para el funcionamiento y la mejora de la educación. Comenzamos describiendo el nivel más básico y terminamos señalando aquel que resulta de mayor dificultad pero de máximo interés: desarrollar el derecho de los padres y madres a participar en el control y la gestión de la enseñanza.
Además de los diferentes niveles de participación, existe lo que denominamos ámbitos de participación, los cuales también determinan funciones diferentes según el ámbito en el que se esté participando.
8.2.2 Los ámbitos de participación
Enumeramos los siguientes:
A) Ámbito estructural, entendiendo éste como los mecanismos previstos por el centro y su organización para que se dé esa participación: Consejo Escolar de Centro (C.E.C.); y relación familia-escuela.
Sobre el Consejo Escolar de Centro conviene destacar que: