Informe realizado por Camila Medina
(2000)
El proceso de desarrollo en los seres humanos dura
toda la vida, es una dinámica de cambios y transformaciones interrelacionados y
se da en la persona como ser individual y como ser social. En este último
aspecto el desarrollo se da por el proceso de socialización, el cual tiene
especial importancia en la infancia, ya que los niños aprenden a comportarse y
funcionar como miembros de la sociedad por primera vez. Aquí influyen los
llamados agentes de socialización, que son: la familia, los pares, la escuela y
los medios de comunicación.
Dentro de los medios de comunicación, la televisión es
el más accesible para los niños, ya que está presente en la mayor parte de los
hogares y no requiere de habilidades muy complejas para recibir la información,
como sería, por ejemplo leer, en el caso de los diarios. Se sabe que la TV
tiene influencias tanto positivas como negativas en los niños, por esto es
importante analizar estas influencias y sus efectos para así poder controlar
los negativos y promover los positivos.
Se abordará el tema centrándose en la socialización y
las influencias de la televisión en ésta, en función de tres áreas: la conducta
agresiva, la adquisición de los roles de género y, por último, en la educación
y la conducta prosocial(o adaptativa). Las cuales son las que están más
directamente influenciadas por la televisión.
La relevancia de esta investigación es, entonces,
determinar el grado de influencia que tiene la TV en los niños y descubrir la
naturaleza de estas influencias.
En el presente trabajo se dará un marco conceptual
para definir los conceptos claves que deben estar claros para la comprensión
del tema, luego, se dará un marco teórico con lo que se encontró con respecto
al tema en las referencias bibliográficas, dos estudios de casos referidos al
tema, una integración del marco teórico y las investigaciones, y finalmente una
conclusión.
Marco conceptual:
Marco teórico:
Cualquiera sea la raza, religión, sexo, edad o nivel
socioeconómico de las personas, nuestra sociedad se ha unido alrededor de la
experiencia cultural compartida de la televisión(Levine, 1997). Según el
reporte Nielson de 1985, los niños escolares pasan semanalmente veintiséis
horas y veinte minutos, en promedio, viendo televisión. Singer y Singer
señalaron que los niños pasan más tiempo viendo televisión que realizando
cualquier otra actividad, excepto dormir(Rice, 1997)
Según datos de la UNESCO, América Latina muestra un
aumento de la oferta de canales de televisión disponibles, y también un aumento
de televisores en los hogares. En Chile, entre 1970 y 1990, la disponibilidad
de televisores por mil habitantes aumentó de cincuenta y tres a doscientos
cinco(Fuenzalida, 1994).
La influencia de la televisión en los niños, en su
desarrollo, y sus relaciones son muy importantes(Rice, 1997), se ha planteado
que la televisión, al mostrar las duras realidades de la vida a los niños, ha
modificado la naturaleza de la infancia. Por otra parte, los medios de
comunicación llevan a los hogares ideas y percepciones, las cuales, con
frecuencia, riñen con los valores paternos(Levine, 1997).
De lo anterior podemos concluir que la televisión es,
sin lugar a dudas, un importante agente de socialización(Fuenzalida, 1994), el
cual afecta todos los aspectos de ésta(Hoffman, 1997).
Los padres ejercen menos control sobre los programas
que el niño ve(la mayoría no van destinados a los niños)a medida que el niño se
hace mayor (Hoffman, 1997), esto se suma al hecho que los padres están cada vez
menos tiempo con los niños(Levine, 1997). Todo esto, ha llevado a investigar,
debido a la preocupación de los padres, educadores y psicólogos, los efectos
tanto negativos como positivos de la televisión en las diferentes áreas del
desarrollo del niño(Hoffman, 1997).
Actualmente, el tema de la violencia en la televisión
ha generado gran preocupación, debido a que estimularía la conducta agresiva en
los niños(Rice, 1997), los cuales pasan muchas horas frente al televisor viendo
programas infantiles(tales como los Power Rangers o Dragon Ball Z), o para
adultos, siendo los primeros seis veces más agresivos(Papalia, 1997). Entre los
actos violentos que son vistos por los niños están: asesinatos, guerras,
puñetazos, golpizas, cuchilladas, balaceras, patadas, accidentes violentos y
destrucción de propiedades, entre otros. Los niños que ven violencia en la
pantalla se comportan más agresivos sin importar su localización geográfica, su
sexo, su nivel socioeconómico o si tienen problemas emocionales. Este efecto es
interdependiente, es decir, los niños agresivos eligen programas violentos y aquellos
que ven estos programas, son más agresivos. La televisión fomenta la conducta
agresiva de dos modos, o imitan el modelo que observaron y llegan a aceptar la
agresión como conducta apropiada(Rice, 1997).
La imitación es el primer mecanismo de aprendizaje que
tienen los niños y éstos no son especialmente selectivos en lo que imitan, y lo
hacen tanto con modelos reales como con personas en la televisión o dibujos
animados(Levine, 1997)
Los niños no imitan tan fácilmente lo que ven, lo que
aprenden en los medios es más que imitación, ya que, de la gran cantidad de
conductas, imágenes, actitudes y valores a los cuales están expuestos, eligen
sólo algunos.
El niño, después de observar episodios violentos,
puede que no actúe violentamente pero esto no significa que no haya aprendido
una solución agresiva. A medida que son mayores, la conducta agresiva refleja
más estilo interpersonal que cada uno está desarrollando. Hay variables
importantes en la eficacia de un mensaje de los medios de comunicación (Levine,
1997)
Estos son:
La identificación con el personaje: si son atractivas,
respetadas y poderosas, además de identificarnos y empatizar con el personaje
es más probable que lo imitemos.
¿La violencia es reforzada? : los niños llegan a
concusiones morales observando qué conductas son castigadas y cuáles no lo son,
y es más probable que los niños imiten conductas reforzadas. Además la
violencia que aparentemente se justifica tiene más probabilidad de ser imitada.
La justificación está dada por ejemplo por instrucciones, esta obediencia ciega
fomentada por la televisión, se debería recalcar la responsabilidad individual,
es decir, alentar a los niños a reflexionar y pensar en las consecuencias.
¿La violencia parece real o ficticia? : la violencia
real afecta mayormente a la gente que la violencia irreal. En un estudio se
comprobó que los niños luego de ver un episodio de violencia real eran más
violentos que los que vieron un episodio ficticio. A diferentes edades, los
niños consideran reales cosas muy diferentes, los niños pequeños consideran
como "real" todo aquello que puede ocurrir, pero comprenden a muy
temprana edad que los dibujos animados son menos reales, según algunos
investigadores la violencia en la televisión produce menos efectos negativos si
aparece en dibujos animados donde es castigada, las consecuencias negativas
sean claras y el malhechor sea una persona completamente mala.
Aunque los niños sepan que los dibujos animados no son reales, el ver frecuentes
episodios de violencia en éstos igual aumenta la agresividad(Levine, 1997).
Los programas de televisión en los horarios de mayor
audiencia muestran alrededor de cinco escenas violentas por hora, y los dibujos
animados veintitrés escenas por hora. Se ha descubierto que las personas que
ven mucha televisión son más temerosas e inseguras, esto ocurre tanto en
adultos como en niños. En general se nos presenta una idea equívoca y pesimista
del mundo, lo cual afecta más a los niños pues tienen menos fuentes de
información(Levine, 1997).
Uno de los aspectos que más preocupa, sobretodo a los
padres, es que los niños se estén volviendo insensibles ante la violencia, ya
que ésta parece endurecer a los niños, quienes al ver un acto violento, tienden
a reaccionar con indiferencia(Levine, 1997 y Papalia, 1997). Estudios han
demostrado que ver con frecuencia episodios violentos disminuye reacciones
emocionales y también el interés por ayudar a otras personas en peligro o
buscar ayuda para hacerlo.
Cuanta más violencia veamos y cuanto menos nos
perturbe, más probabilidades tenemos de hacernos tolerantes a la violencia en
la vida real. La desensibilización a la violencia se opone al sano desarrollo y
es posible que esta reducción de la ansiedad sea lo que facilita el
comportamiento agresivo. Por otra parte, investigadores han concluido que los
niños que ven violencia en los medios de comunicación, tienen más probabilidad
de considerar las peleas como un mecanismo normal para solucionar los
conflictos(Levine, 1997).
Si bien no se puede establecer una relación de
causalidad entre la TV y el comportamiento agresivo(Hoffman, 1997), se sabe que
sus efectos no son triviales y pueden provocar incluso la muerte, entre otras
tragedias(Levine, 1997).
Un estudio longitudinal concluyó que la cantidad de
violencia vista por los sujetos cuando niños, estaba asociada con su
agresividad a las edades de 19 y 30 años(Rice, 1997).
Por todo esto, la American Psychological Association,
ha solicitado un mayor esfuerzo para reducir la violencia en la TV(Papalia,
1997).
Roles de género y televisión:
Los niños obtienen de la televisión información sobre
posibles ocupaciones y/o actividades para hombres y mujeres, y creen que esta
información es cierta(Hoffman, 1997). La TV presenta muchos más estereotipos de
los que se encuentran en la vida real. Aparecen más hombres, y éstos son más
agresivos, activos, constructivos y serviciales, sus actividades la aportan
recompensas tangibles. Pero las mujeres tienden a ser diferentes, pasivas e
ignoradas, y son castigadas si ser vuelven muy activas(Hoffman, 1997).
En los últimos años han cambios en la televisión, las
mujeres pueden trabajar fuera de la casa y los hombres pueden estar a cargo de
los niños, pero todavía hay muchos estereotipos del género(Papalia, 1997).
La teoría del aprendizaje social plantea que los niños
imitan los modelos que ven y entonces, los que ven más TV estarían más
tipificados por el género. Además se demostró que ambos sexos recuerdan mejor
las secuencias televisivas que confirman los estereotipos(Papalia, 1997), pero
cuando éstos son rotos, los niños reaccionan, suelen ser más flexibles en sus
visiones y aceptan que hombres y mujeres tengan ocupaciones no tradicionales.
En las investigaciones se ha observado que las niñas son más receptivas a estos
cambios, aceptan los roles no tradicionales tanto en los demás como en ellas
mismas(Hoffman, 1997).
A pesar de los cambios en gran parte de los programas
de televisión, se sigue retratando un mundo en el que se valora ser hombre,
blanco y joven, y se denigra el ser mujer, viejo, de piel oscura o extranjero.
A esto se suma el que en los comerciales las diferencias entre los roles de
género son mucho mayores que en la vida real, y muy pocos de ellos rompen con
los estereotipos(Hoffman, 1997).
Educación y televisión:
La televisión parece constituir un estímulo importante
en el desarrollo de la capacidad de comprensión lectora al favorecer la
adquisición de destrezas cognitivas y lingüísticas, sobretodo en niños de nivel
social bajo, que proveería los contenidos que no pueden extraer de su medio, y
en niños con un CI relativamente bajo. Los logros de aprendizaje a partir de
programas culturales o de entretención son incidentales(Uribe y otros, 1996).
Programas educativos como "Plaza Sésamo",
por ejemplo, han arrojado beneficios que consisten en que aumentan las
habilidades para reconocer y nombrar letras, clasificar objetos, nombrar las
partes del cuerpo y reconocer formas geométricas(Rice, 1997), además los niños
llegan a la guardería con un buen vocabulario y muy bien predispuestos a
aprender a leer(Hoffman, 1997). Sin embargo, este programa no reduce las
diferencias entre niños aventajados y aquellos con desventajas. Por otra parte,
estos programas pueden enseñar a los niños a cooperar, a compartir, a ser
afectuosos, amistosos, a controlar la agresión, cómo afrontar la frustración y
a terminar las tareas que emprenden. Se pueden presentar modelos de relaciones
familiares armoniosas y de conducta cooperativa comprensiva y educativa(Rice,
1997).Sin embargo el efecto de la televisión prosocial es débil, lo cual puede
ser explicado por la inclusión relativa en ese medio de varias
emociones(Hoffman, 1997).
Estos programas educativos son los más escasos en
América Latina, lo que puede explicarse porque, por una parte, tienen un alto
costo, y por lo general tienen muy poca audiencia(Fuenzalida, 1994).
Investigaciones recientes:
Este estudio fue realizado por Patricio Uribe,
Angélica Schoenfeldt, Susana Benavides y Patricia Muñoz, en octubre de 1996.Con
un diseño transversal.
En este estudio se trabajó con 42 escolares de
escuelas de la cuidad de Valdivia, a los cuales se les aplicó una batería de
técnicas e instrumentos que tenían como objetivo:
Conocer sus hábitos televisivos (esto es: programas,
horarios, personajes, actitud frente a los contenidos que veían y con quien
conversaban dicha información), para lo cual se les aplicó una entrevista semiestructurada.
Conocer el grado de dominio de conceptos considerados
indispensables para el ingreso al primer año de educación básica, para esto se
les aplicó el test de Boem constituido por 50 ítems.
Conocer las condiciones socioeducacionales de los
padres lo cual se realizó a ravés del registro escolar.
Los resultados mostraron que en el test los conceptos
que presentaban más dificultad eran aquellos del área lógico matemática,
mientras que aquellos relacionados con la ubicación espacio-temporal no
presentaban dificultades.
La escolaridad de los padres osciló entre analfabetos hasta enseñanza
superior. No se aprecia una asociación significativa entre el grado de
escolaridad de los padres y el manejo de los conceptos por parte de los niños.
El tiempo dedicado a ver TV osciló entre 2 horas como
mínimo y 5 o más como máximo. Se encontró que el 42,8%no comentaba lo visto, el
57,2% lo hacía, de éstos el 28,6% lo hacía con adultos. Esto está muy
relacionado con la escolaridad de los padres.
Entre los programas más vistos están "El
Chavo", "El Jappening", "Los Picapiedras" y las
telenovelas.
Al asociar los hábitos televisivos con el grado de
manejo de conceptos básicos dominados no se encontró una asociación significativa.
Esto puede explicarse ya que a causa de la baja escolaridad de los padres, los
niños no pueden aprovechar los contenidos, y por otra parte, el no comentar lo
que ven, impide una retroalimentación necesaria para el aprendizaje(Uribe y
cols, 1996).
Clase social, exposición a la televisión y percepción
de la violencia en la televisión entre estudiantes urbanos de educación básica
en Chile:
Este estudio fue realizado por Francisco Fernández en 1994, con un
diseño transversal.
En este estudio se procura examinar la relación entre
la clase social, tanto con la exposición a la televisión como con la percepción
valorativa de la violencia en ésta, interesa, además, determinar si existe una
diferencia respecto a los sexos.
Se extrajo una muestra aleatoria estratificada por clase social y por
sexo, de 123 niños de entre 8 años y seis meses y 10 años, cursando cuarto año
básico en establecimientos mixtos de Valparaíso y Viña del Mar, sin problemas
de aprendizaje, no pertenecientes a hogares de menores, que no asisten a
colegios de colonias extranjeras. Se incluyó a sus madres o madres sustitutas.
Se entrevistó a las madres o madres sustitutas, se
obtuvo que:
Según la ocupación y educación del jefe de hogar se distinguieron cuatro
clases: Baja- Baja; Baja; Media- Baja y clase Media y Media superior. Estas
fueron dicotomizadas por el tamaño de la muestra en clase Baja- Baja y Baja, y
en clase Media- Baja y Media incluyendo Media Superior.
Para agrupar la muestra en dos grupos de acuerdo a los
modos de socialización familiar: Represivo y Participativo, se hicieron 25
preguntas cerradas.
Mediante 25 preguntas, abiertas y cerradas, se
determinó la exposición de la madre a la radio, los diarios y la televisión y
del niño a la TV.
Además, los niños respondieron 32 preguntas acerca de
su exposición a la TV y su percepción de la violencia en ésta.
Los resultados fueron los siguientes:
Clase social y exposición a la televisión: no se
encontraron diferencias significativas en este aspecto, pero una proporción
ligeramente menor de las clases bajas no ve TV por la carencia de ésta.
Sexo y exposición a la televisión: hay una tendencia a
que los varones vean más televisión que las niñas, pero esta diferencia no es
significativa. Pero si lo es en sexos que ven TV a diario, cinco horas o más.
Clase social y percepción de la violencia: los niños
de las clases bajas evalúan la violencia de modo positivo en una proporción
mucho mayor que los de las clases medias. Pero en ambas, la mayoría de los
niños la evalúan de forma negativa, siendo este rechazo mucho mayor en las
clases medias.
Sexo y percepción de la violencia: aunque los
porcentajes muestran una tendencia a que las niñas tengan una percepción más
"negativa" de la violencia, estas diferencias no son significativas.
Los datos ratifican la gran difusión de la televisión
en Chile en todas las clases sociales. Con respecto a la percepción más
positiva de la violencia por parte de los niños de las clases bajas puede
deberse al tipo de socialización más represivo. El sexo parece ser una variable
menos importante con respecto a la exposición a la televisión y percepción de
la violencia(Fernández, 1994).
Integración:
Los resultados obtenidos en la investigación acerca de
la televisión y el aprendizaje en preescolares, realizada por Uribe y
colaboradores, pueden ser explicados por el hecho de que los niños encuestados
sólo en un bajo porcentaje conversaba o comentaba lo que veía en televisión con
un adulto. Esto afecta mucho en el beneficio que obtienen los niños de la
información que reciben de la televisión, ya que la familia, como principal
agente de socialización, debe guiar y reforzar los conocimientos adquiridos
mediante la televisión, que si bien no son tan significativos, deben ser
aprovechados de modo eficaz debido a que los niños pasan mucho más tiempo
viendo televisión que en la sala de clases. Por esto, la dinámica de la
familia, específicamente la comunicación y el enlace social que ésta tenga, son
trascendentales en el aporte social que se le da al niño. Este aporte, consiste
en las cosas que el niño aprende gracias al medio que le proporciona su
familia, el cual depende del nivel socioeconómico y la escolaridad de los
padres. Este último especialmente importante, ya que de ser bajo, impide que
los padres puedan estimular y guiar a sus hijos para que saquen provecho de los
conocimientos que entrega la TV, para que así, los niños puedan procesarlos y
aprovecharlos al máximo.
Los resultados de la investigación acerca de la
relación entre la clase social, la exposición a la TV y la percepción de la
violencia, realizado por Francisco Fernández, no hacen más que ilustrar la gran
difusión de la televisión en Chile en todas las clases sociales. Resalta también
la importancia que la familia tiene en la socialización, por cuanto las
diferencias con respecto a la percepción más positiva de la violencia por parte
de los niños de clases más bajas se debe al tipo de socialización más represivo
que éstos suelen recibir.
Este estudio nos corrobora el que no importa en gran
medida el sexo o el nivel socioeconómico de los niños, la televisión ejerce un
impacto que sobrepasa estas diferencias.
A causa de lo anterior se puede explicar el hecho que
los mensajes televisivos tengan tanta repercusión, sobre todo en los niños.
Conclusion:
La importante y creciente cabida de la televisión en
la sociedad, ha influido en la vida de todos sus miembros, sobretodo de los
niños quienes son aquellos que pasan más horas frente al televisor.
Por esto, el decir que la TV tiene gran influencia en
el desarrollo de los niños no es para nadie una novedad. Se sabe también que
estas influencias pueden ser tanto negativas como positivas.
La preocupación científica se ha centrado en el primer
tipo, dentro de los cuales se puede destacar, la gran cantidad de violencia
emitida por televisión en programas para adultos y también en los destinados a
los niños. Si bien no se puede establecer una relación de causalidad, se sabe
que están correlacionados. La televisión también puede provocar, con programas
de contenido estereotipado, que los niños que tienen una vida diferente a los
patrones establecidos, desarrollen un sentimiento de no pertenencia y a la vez
se genere el rechazo de éstos por parte de los demás niños. Afortunadamente
esto está cambiando y los programas muestran cada vez más familias no
tradicionales y roles de género muchísimo menos estereotipados(las madres
trabajan, hay mujeres policías, abogados, etc.).
Con respecto a las influencias positivas se puede
decir que son más débiles, pues los programas de este tipo son escasos y/o no
están bien construidos. De estarlo, favorece al niño dándole una base más
sólida en su aprendizaje, pero todo depende de cómo adquiera e interprete la
información. También es importante destacar que la televisión permite, por
medio de programas culturales, el conocimiento del mundo, de los diferentes
países y sus culturas.
En los últimos años, han surgido canales de televisión
destinados a enseñar de un modo entretenido, estos están destinados a los
niños, pero también son útiles y atractivos para los adultos (por ejemplo,
Discovery Channel). Estos son esfuerzos por promover una televisión con mayor
calidad en sus programas.
Uno de los grandes errores, es que la gran masividad
de la televisión no ha sido bien aprovechada, ya que toda la preocupación está
puesta en sus aspectos negativos. Por el contrario, se deberían promover los
esfuerzos, como el anteriormente mencionado, consiguiendo así que la televisión
sea una herramienta que mejore la vida de las personas promoviendo conductas
prosociales mediante programas culturales y educativos.
Por último, es importante destacar la enorme
responsabilidad de los padres en la cantidad y calidad de televisión a la que
estén expuesto sus hijos, ya que los primeros deberían poner ciertos límites
y/o reglas, además de promover una vida familiar con más conversación e
interacción entre sus miembros.
Referencias bibliograficas: